TEMA III: Perspectiva antropológica de la educación

10.1.12

3.1  EDUCACION UNIPLURIDIMENSIONAL

         Cuando decimos “yo” amo, estudio, corro…. Aludimos a un ser único, íntimo, consciente (aunque no siempre) de su ser y actuar… un ser indivisible, en el que, si distinguimos dimensiones, es en orden a estudiar la complejidad propia de su riqueza de ser.  Así, decir “Estoy afectivamente mal”, no significa que sólo está afectada esa dimensión, como si se tratara de la pieza de un rompecabezas que si está defectuosa,  sólo hay que reparar o cambiar por otra, ya que no afecta a las demás, ni al todo.  No estamos compuestos de partes yuxtapuestas (una al lado de otra) sino que somos un ser unitario que, según la situación de vida que estamos viviendo, es el aspecto o dimensión que influye más o menos en lo único real que es el todo.  Es a esta indivisibilidad, unidad real, a la que quiero aludir cuando digo que somos seres “unipluridimensionales”.  Por ello, es importante el ambiente educativo, desde el punto de vista de la comodidad para escuchar, ver, sentarse, aire, luminosidad… buen trato, afectividad, respeto, lenguaje… forma de entregar los conocimientos, trabajo colaborativo, salud de los participantes, capacidad de expresarse y de escuchar…

        La antropología de la educación o estudio del ser humano en cuanto educador, educando y educable, es extensa… Sólo daremos una visión muy fundamental de algunas direcciones que ustedes podrán profundizar durante su trayectoria profesional y algunas cuestiones fundamentales para el saber de la educación y saber pedagógico.

          A diferencia de la mera instrucción, que va dirigida a un aspecto del ser humano, por ejemplo, instrucción en geometría, la educación es dirigida a la persona misma, por lo cual debe ser integra.  Si hablamos de educar la corporalidad, por ejemplo, no estamos refiriéndonos al cuerpo como parte, sino a aquella dimensión humanizada o espiritualizada (como prefieran llamarle) a través de la cual expresamos nuestros afectos ( con el abrazo, por ejemplo), nuestra alegría o sentido del humor, nuestros pensamientos a través del lenguaje, simbolizamos o invocamos con una postura de manos la oración o la señal de la cruz (acorde nuestras creencias), expresamos una vocación artística con el canto o la danza, lo vestimos de una forma u otra según rituales, lo cuidamos según nuestras virtudes, vicios e historia de vida y cultura…

       Sólo haremos una reseña de cada dimensión, pues cada una de ella es tema de más de un semestre.




 

2.1.1 Educación de la corporalidad: Debemos educar nuestras sensaciones, percepciones, movimientos, de tal forma de tal la corporalidad nos presente, represente y sea un medio de realización personal.  Aunque mi esencia no sea de índole corporal, es la corporalidad –aquí, ahora- la que tiene la misión de expresar nuestra presencia.  Digo expresar, pues las cosas se muestran, las personas se expresan.  En la expresión, a través de un aspecto se presenta un todo invisible.  Es a lo que se refería el Principito de Saint Exupery, cuando decía: “Lo esencial es invisible a los ojos”.  A través de la mirada expresamos sentimientos, estados de ánimo, quien soy.  Nuestra postura corporal puede expresar rechazo, juegos de seducción, agresividad, creencias… El ser humano se degrada cuando rebaja su corporalidad a cuerpo y sólo lo muestra; es el caso de la pornografía,  la prostitución, algunos concursos en los cuales la persona es reducida a “exposición canina”.  A través de la corporalidad la persona expresa toda su historia biográfica… No son lo mismo las manos de un jardinero, boxeador, músico, cirujano… las manos de una persona de 3 meses de gestado que a los 2 meses de nacido, 15, 50, 70 o más años.   Cuando amas y miras al amado, aunque sea un oftalmólogo, esperas que él acoja esa mirada de amor y no que te diga tienes el cristalino opaco.  Por ello, los amantes siempre se encuentran bellos y, por lo mismo, el Quijote vio en Dulcinea a la dama que los demás no habían descubierto; ni siquiera ella misma.

Dicen que vamos construyendo nuestra vida en un juego de destino, azar y carácter... Este vídeo muestra que el filósofo Eduardo Nicol tiene razón cuando dice que es el carácter quien decide el curso que daremos al destino y al azar. .  Deben ver este ejemplo de reciedumbre, de carácter o fuerza de voluntad, de amar…  https://www.youtube.com/watch?v=RtGjqXyVuQg


          


A través de nuestra corporalidad danzamos, marchamos, expresamos nuestras ideas; en fin, nos realizamos.  Hay que educar el oído para distinguir la música del ruido; educar la mirada para apreciar la belleza y distinguirla de la fealdad… Nuestra corporalidad se viste y simboliza ideas, ritos, situaciones: los indios pintan su rostro para representar situaciones de paz o guerra, los soldados marchan con bototos para simbolizar fuerza; el joven regala un anillo de compromiso; la persona se viste de distinta forma si va a dormir, a casarse o al trabajo…   En el ritual de la muerte las personas expresan no sólo su fe, sino que entierran el cuerpo que expresaba y simbolizaba la existencia de una vida y existir únicos en la historia del Universo.  Las personan rinden homenaje a su patria a través de una bandera o besan el suelo en señal de respeto y el bailarín expresa lo que la palabra no logró.


Nuestra corporalidad nos expresa.  Nos educamos a través de la educación de ella. No debemos confundir, por lo tanto, el mero adiestramiento de un cuerpo, con la educación de sí mismo a través de la corporalidad.      

White Nights - Sol de medianoche. La vida del bailarín ruso Mijaíl Baryshnikov, actuada por él mismo.

2.1.2 Educación de la afectividad: Debemos educar nuestros afectos, sentimientos, emociones.  Todos tenemos la capacidad de amar, pero debemos aprender a amar y ser amados. Aprender a distinguir entre amar y querer, amor y obsesión.  El mundo de los afectos es amplio, complejo y puede confundirnos: cariño, soledad, angustia, temor, miedo, inseguridad, sobrestimación, amor de amistad, amor de pareja, amor a la humanidad o al semejante, amor pedagógico…


A veces, el problema no es la falta de amor sino el no saber expresarlo o una herida no superada.  Es una prueba de que no podemos perder de vista la unitariedad del ser humano.  Es interesante el film “La amante Camille Claudel”, la historia real de la amante del escultor Rodin quien se destruyó a sí misma porque realmente no lo amó, sino que se obsesionó.  Camille fue sub-yugada por Rodin, perdiendo el dominio de sí misma; rebajó su vida a objeto, esto es, a mero útil que se pone en forma absoluta al servicio de otra persona. Camille, teniendo grandes capacidades para ser una escultora, tan o más famosa que Rodin, redujo su vida y el Universo a los dictámenes del escultor, terminando muy joven en el manicomio.

Debemos educar el amar, para aprender a amar y a ser amados

"Alas rotas"

Pueden complementar con http://mundosdialogantes.blogspot.com/
                             

2.1.3 Educación de la moralidad: Todos somos honestos, justos… pero en potencia que hay que educar: aprender a respetar, a ser considerado, prudente, generoso, responsable, laborioso, agradecido, fuerte...  Las virtudes son muchas y, en la medida que no las actualizamos, se actualizan los vicios que también son hábitos: deshonestidad, injusticia, irrespetuosidad, desconsideración, imprudencia, irresponsabilidad, flojera, ingratitud, debilidad…  Esta es una dimensión sobre la cual volveremos, por su incidencia educativa.
Un cuento clásico "La pequeña vendedora de cerillas" que expresa nuestra unipluridimensionalidad

2.1.4 Educación de la sociabilidad: Cada uno de nuestros actos afecta a los demás: Somos hijos de…, amigos o enemigos de…, vecinos de…, profesor o alumno de..., jefe o subordinado de…, ciudadanos de… y todo ello hay que aprender a serlo.  Aprender a compatibilizar en forma justa el bien personal con el bien común que, si es verdadero bien, perfecciona a  todos y a cada uno de los integrantes de un ámbito social.  Aprender a convivir en paz que es armonía, proporción y justicia que es equidad.  Aprender a dar y recibir lo justo: no más ni menos de lo que se debe.  Aprender a cumplir con el deber para tener derechos, pues donde todos piden derechos pero nadie cumple con su deber no se puede vivir; como tampoco a la inversa.(Cf. Unidad III) 


"País de locos"
http://www.youtube.com/watch?v=4cjCsztnsUE&feature=related

                La sociabilidad es un tema de gran interés educativo: educación para la convivencia familiar, educación ciudadana, educación para la convivencia escolar, educación para la convivencia en diversidad.

2.1.5 Educación de la intelectualidad: Debemos educar nuestro entendimiento, discernimiento; nuestra capacidad de encuentro con la verdad real y con la expresión de la misma, aprender a indagar y a enseñar la verdad aprender a expresarla sin desvirtuarla. Tema sobre el cual algo más vislumbramos en la perspectiva epistemológica de la educación.

2.1.6 Educación de la esteticidad: Debemos aprender a descubrir, admirar y gozar de la belleza de la naturaleza y de la obra de arte; de la belleza del ser personal… Aprender a cultivar la belleza natural y artística… Educación estética y pedagogía de la admiración, sobre la cual volveremos, brevemente, en la perspectiva axiológica de la educación.

2.1.7 Educación de la transtemporalidad: Nuestro tiempo no es lineal: No son lo mismo 5 minutos en la antesala del dentista, en un examen difícil, en una celebración o junto a quienes amamos… Nuestra existencia es biográfica: hay personas que pueden haber vivido mucho tiempo y no haber realmente “vivenciado nada”… Nuestra existencia se va construyendo con aprendizajes que van formando parte del tesoro acumulado a modo de recuerdos… Pero debemos aprender a distinguir entre lo que hay que atesorar y lo que hay que poner en la bolsa de la basura y desechar: no anclarse en el pasado que pasó, sino mirar el futuro para en el presente hacer proyectos: quién quieres ser, cómo lo serás, qué deberás entonces hacer,  No vaya a suceder que llegados al final de nuestra vidas actuales… nos demos cuenta que, realmente, no hemos vivido por olvido de nosotros mismos y no descubrimiento de quienes debíamos amar.  (Algo más trataremos en la perspectiva moral, cuando hablemos de una Pedagogía Experiencial)

2.1.8 Educación de la transespacialidad: Aprender a habitar el espacio, a transformarlo en ciudad, en hogar, escuela, universidad…  Tema importantísimo y tan dejado de lado por los profesores.  No sólo necesitamos un espacio donde estar sino que necesitamos un lugar para realizarnos, hacerlo nuestro, que nos exprese.  Cuando digo “hacerlo nuestro”, no me refiero a un nuestro de propiedad sino de vínculo, de compromiso, de amor.  Ese nuestro –y vuelvo al Principito- de la rosa que es única porque tú la cultivaste, a ella dedicaste momentos de tu vida; el mismo nuestro cuando con nostalgia echamos de menos “mi casa”, “mi barrio”, mi ciudad”, “mi país”, “mis amigos...”  No se trata de “tener” una casa sino de educarse para ser capaz de formar un hogar; construir un pueblo, una ciudad, un país, una escuela, una plaza… (Sobre este tema volveremos en la UNIDAD III)

2.1.9 Educación de la religiosidad: 2.1.9 Educación de la religiosidad: Debemos educarnos para distinguir ignorancia de misterio.  De las ignorancias, el hombre puede salir por sí mismo; de los misterios no; pues nos referimos a preguntas por el antes y después de esta vida.  ¿Por qué y para qué fuimos creados? ¿Existe el Bardo? ¿Por qué nacimos precisamente aquí, en esta familia y tiempo?   Cada religión tiene sus creencias; cada persona las tiene… Lo importante es estar consciente de ello e insisto: respetarnos.   Todo credo que saca a luz lo mejor de ti, es muy respetable.  Por supuesto, el estudio de esta dimensión es extenso y complejo; su educación más aún, pues en ella confluyen “ideas” y “creencias”; no siempre conscientes; no siempre en sintonía.  

No confundamos re-ligión (re-ligación) con las diversas creencias religiosas que pueden institucionalizarse a través de diversos credos y rituales, con la dimensión real que es constitutiva a a cada uno de nososotros: Somos seres re-ligados a un origen y a un destino... ¿Cuál es mi origen, esto es, el origen de mi real ser, esencial y existencialmente? ¿Soy producto de una azarosa unión entre un espermatozoide y un óvulo? ¿Mi existencia va del útero a sepulcro, sin más? ¿O mi origen tiene un sentido en este Universo y mi realidad trasciende la vida y la muerte? ¿Soy un ser creado por un ser superior, esto es Creador de realidades?  Estamos ante los misterios de la existencia donde la razón dice "no puedo ir más allá" y deja el paso a la fe; las ideas dejan lugar a las creencias.  Creyentes en un ser superior al que podemos llamar Dios y No Creyentes en la existencia de ese ser, son eso: Creyentes, pues el ateo tampoco puede demostrar que Dios no existe. 

Una vez más, es importante tener presente la diferencia entre la verdad o falsedad, lo completo o incompleto, lo confuso o diáfano de nuestros pensamientos y la verdad real donde no hay error pues es la realidad misma sobre la cual hay muchos misterios: su re-ligación.


Quien se interese por ampliar más su mirada sobre este tema, puede ver mi blog https://vidayelcine.blogspot.com/  en el cual se trata de interrogarnos algo más sobre la vida y la muerte.

2.2  DIVERSAS CONCEPCIONES SOBRE LA REALIDAD HUMANA

                ¿Qué sentido tiene la educación en la existencia del hombre? La respuesta es clara: su perfeccionamiento. Pero ¿a qué llamamos perfeccionamiento humano? Para contestar a ello, deberemos antes aclarar cuál es nuestro concepto de realidad humana; pues lo que entendamos por perfeccionamiento será diverso, según tengamos la idea de un ser inmanente o un de un ser trascendente.

                La pluralidad de interpretaciones sobre lo que es la realidad humana, generalmente causa confusión y pesimismo a quienes se inician en su estudio, cayendo en un escepticismo – que afirma que la verdad es inaccesible- o relativismo – que afirma que la verdad la decide cada cual. Conocida es la refutación de lo primero: si la verdad es imposible que sea aprehendida por el hombre, ¿no es un sinsentido pedir que se acepte como verdad absoluta que la verdad es inaprensible? Con respecto a lo segundo, es clara también la confusión entre la verdad que es real, por lo tanto independiente de nuestro pensar y el error o ignorancia que dependen de la situación en que se encuentra el investigador. Ahora bien, respecto lo que el hombre es, nos encontramos con una diversidad de ideas que van desde afirmar que es la noventa y nueve especie de mono hasta quienes aseguran que es un ángel. Algunas consideraciones son absolutamente erróneas pues su error está en la definición de su misma esencia; otras, en cambio, divergen en cuestiones dimensionales que, en una mirada jerárquica o en profundidad, muy bien pueden complementarse.

                Insisto, durante este curso no podremos profundizar sobre ninguna de estas visiones, como tampoco podremos tratar todas las visiones o corrientes antropológicas existentes a lo largo de la historia; un curso de antropología filosófica requeriría mínimo de un estudio anual. Lo importante es que cada uno desde sí y en sí estudie lo que es ser y existir como persona humana; pues no hacemos sino descubrir la verdad sobre la realidad más cercana a nosotros: nosotros mismos. Lo que sí podremos hacer y entregar como guía para un diálogo con otros pensadores, es lo que llamaremos:

2.2.1 El hombre, realidad trascendente: Gran parte del pensamiento filosófico ha explicado la realidad humana refiriéndolo a una realidad que lo trasciende y en la cual encuentra su origen y destino: un ser Creador Omnipotente, Principio de toda realidad. Lo común a estas concepciones es definir lo humano por su espiritualidad; dar a la vida un sentido que la trasciende más allá del nacimiento y de la muerte, un sentido que trasciende lo mundanal; el aquí y el ahora. La educación para estas concepciones se vincula a esa trascendencia, por cuanto se evalúa lo inmanente por su sentido en lo trascendente. Sin embargo, existen dos visiones filosóficas distintas sobre cómo acceder a la comprensión de nuestro ser.

a) La realidad personal entendida “desde” lo trascendente: Según esta interpretación, el hombre sólo puede ser comprendido desde lo superior, esto es, desde Dios. Sin la revelación de su origen divino, de su caída y redención, de la gracia y destino ultra terrenal, no sería posible la explicación de su ser, ni su sentido ni el de la educación. No sería, por lo mismo, la razón el punto de partida del saber sobre lo humano, sino la fe que da acceso a la verdad revelada. Ya instalados en lo divino, en lo sobrenatural, en el Supremo Ser, podríamos ir hacia el ser humano, creado a imagen y semejanza de su Creador.
              
                Representantes de esta visión son los filósofos protestantes Brunner, Barth; el ortodoxo Berdaeff, los católicos Haecker, Guardini, Pfeil, el católico, budista, zen Karlfried Graf Dürckheim; otros. La antropología filosófica, por lo tanto, se sustenta en su punto de partida necesario: la antropología teológica...

b) La realidad personal entendida “hacia” lo trascendente: Esta concepción del ser humano, se diferencia de la anterior, no tanto por su contenido sino por el método o camino recorrido para llegar a la comprensión de lo humano. Instalados en la realidad misma del ser humano, nos encontramos con la religación como constitutiva a su ser: el hombre existe pero no tiene en sí el poder para crearse; ninguna criatura lo tiene. El hombre, eso sí, a diferencia de las otras realidades vivientes es consciente de su realidad y la cuestiona. Viviendo, no vivimos por vivir sino para algo; siempre espera algo más y realiza actuaciones y obras que expresan su trascendencia. En búsqueda constante de los misterios de la creación del universo y de sí mismo, se pregunta por Dios, lo cuestiona, lo ama, lo rechaza… pero sabe que la ciencia y la filosofía tiene límites que sólo la fe y la sobre- consciencia pueden traspasar. En esta visión podemos nombrar a Pascal, Marcel, Zubiri.


2.2.2 El hombre como criatura absolutamente natural: Esta visión niega abierta o subrepticiamente la trascendencia y la espiritualidad, lo divino, la fe, la teología, la metafísica. Se trata de una visión materialista, naturalista, inmanentista en la cual el conocimiento y la educación se ponen al servicio de un ser que busca bienestar y/o poder.

                Representante es Haeckel, profesor de zoología quien entrega su visión sobre el hombre en su libro “Los enigmas del universo”, escrito en 1899. Con ocasión de las geniales investigaciones de Lamarck y Darwin, teoriza, rechazando toda idea religiosa; sin embargo acepta como verdaderas toda fe en la no existencia de lo espiritual. Para Haeckel, el hombre es el último producto de la evolución de la materia que es extensión y movimiento. La diferencia entre la vida y no vida, la planta y el animal y el hombre, no son esenciales sino meramente graduales, esto es, de complejidad en la organización de la materia. En esta visión se parte y queda en la materia, en sus procesos de generación y corrupción, evolución y desarrollo. Watson, Skinner, Thorndike son algunos representantes que han tenido influencias en ámbitos educacionales, con sus teorías del aprendizaje humano, basado en la similitud del aprendizaje de las ratas u otros animales. La inteligencia se comprueba por el rendimiento, la productividad. El hombre es y tiene cuerpo. Otros materialistas son: Buchner, Vogt, Molschott, Spengler, Lenin, Marx, Oparin, etc.

2.2.3 El hombre estudiado desde si mismo: Lo propio de las visiones anteriores era estudiar al ser humano, en referencia con otra realidad: Desde Dios, hacia Dios, desde el animal.  Lo que intentarán las visiones siguientes, es estudiarlo desde y en sí mismo, en cuanto ser humano.

a) Concepción biologicista: Representada por Arnold Gehlen y su obra "El hombre, su naturaleza y su puesto en el mundo" (1.950). El estudio de este autor estriba en la comparación del hombre con el animal: pero no para identificarlo con él; como un animal más sino, por el contrario, para diferenciarlo e indagar por su peculiaridad específica. De esta forma, Gehlen a diferencia de Haeckel, estudiando la conducta animal y la humana, concluye que hacer un paralelo analítico entre partes de una y otra realidad, pierde de vista la totalidad estructural. Si se desmenuza el todo, nos dirá, se volatizará la unidad vital, quedando elementos inertes sin significado final. Así, Gehlen rechaza la explicación del hombre desde el animal, concluyendo que el animal tiene un medio reducido a su naturaleza orgánico sensorial y que el hombre, debido a una indeterminación o inespecialización, tiene una ilimitada capacidad de aprehensión que le amplía el ambiente, dando lugar a un mundo en el cual se mueve por aprendizaje, entendido como "tanteo".

                El animal posee un organismo altamente especializado, por lo tanto, hace lo que por naturaleza está ordenado a hacer. El hombre, en ese mismo sentido, es deficiente; sus respuestas son de alcance limitado y al no estar predeterminadas por su naturaleza, tiene una amplia gama de elección, con lo cual puede errar con facilidad. Por ello, continúa Gehlen, el hombre es la creatura que permanece más tiempo dependiendo de sus progenitores. Entonces, explica, para subsistir a pesar del riesgo de errar, surgen "por naturaleza" medios como el lenguaje que le permite ordenar, retener, traspasar las impresiones que, de otra forma, serían caóticas. Así, crea instrumentos que le permiten aprender y enseñar, resolver situaciones repetitivas y superar sus deficiencias. Es la idea del homo faber, del homo técnico o instrumental.

b) Concepción racionalista: Es la idea de hombre que se identifica con la capacidad de razonar: "caña pensante", "animal racional"... En esta concepción, el cuerpo es una especie de apéndice molesto, bestial; del cual se ocupan profesionales inferiores: así, el médico.

                Representante es René Descartes quien equipara lo psíquico con el pensamiento y éste con lo esencialmente humano. Así, provoca una escisión entre cuerpo y razón, considerándolos mundos irreconciliables. Famosa es su frase "Pienso, luego existo".

c) Concepción vitalista: Surge por oposición al racionalismo. Shopenhauer afirmará e predominio de la voluntad metafísica; Nietzsche, el de la voluntad vital. Klages, en su obra "El espíritu como adversario del alma" de 1937, revela su pensamiento: la realidad originaria es suceso, movimiento, fantasía. El espíritu racional, en cambio, diseca la realidad a través del pensamiento conceptual que quita lo único, lo singular, la movilidad, lo poético, dejando de esta forma lo esquelético de la realidad, lo genérico y abstracto... El ideal de hombre es una comunión vital con el mundo; indivisible de él, fusionado: el hombre no piensa el mundo sino lo vivencia.

                Podríamos decir que la crítica de Klages es válida en la medida que nos alerta sobre los límites de la razón conceptualizadora sin más y que, obviamente, el espíritu no es sinónimo de razón ni ésta es la que define al hombre. Lo negativo de su visión, es su tendencia a reducir la libertad auténtica a mera espontaneidad y la sensibilidad a sensiblería o emocionalismo.

2.2.4 El hombre en el mundo: Estas visiones se centran en la importancia de la relación persona- mundo.  De acuerdo con la forma de entender esta relación, surge el individualismo, el socialismo, y la visión trascendente o dialógica del ser humano y de la pedagogía.

a) Individualismo. Representante entre otros es S. Kierkegaard para quien el hombre es ante todo un individuo que existe, es decir, que va haciéndose a sí mismo en el seno de la libre decisión; por supuesto que para él -creyente en Dios- esta decisión es realizada en vistas de la trascendencia hacia ese ser superior. El problema es que quienes plantean este individualismo no otorgan la importancia que tiene el mundo, el "otro", la "sociedad". Por lo demás, para quien no es creyente en Dios como ser bondadoso, justo, el dio puede ser el poder inescrupuloso. De esta forma, el individualismo de Kierkegaard deja al ser individual sumido en una angustiosa soledad de la que no puede salir a menos que trascienda hacia Dios.

b) Socialismo. Por oposición, surgen los que niegan la persona como ser único, considerándolo como una pieza de una máquina o sistema que es lo único importante. Así, surge la frase: "el hombre es para la sociedad". En esta visión, la persona como individuo desaparece al igual que su libertad y responsabilidad; siendo lo determinante el ambiente. El hombre es producto de la sociedad a la cual debe someter sus intereses. Representantes son Sain Simon, Fourier, Owen, Marx, Habermas, entre otros. Esta visión surge por oposición al individualismo y a la visión trascendente, por lo cual se establece que el hombre es una animal social. La escuela tiene como misión fundamental la socialización del hombre y la promoción de los intereses sociales; pues con respecto a la sociedad, todo otro grupo debe ser considerado un subsistema que sirve al gran sistema.

c) El hombre como ser trascendente o de diálogo.   Distintas a ambas formas de entender la relación hombre-mundo, es la idea de Heidegger, Buber o Zubiri, entre muchos otros, para quienes el ser personal desde sí es abierto al mundo con el cual forma ámbitos de encuentro, comunicación y co-creación.  El ser humano es un ser único, íntimo pero desde sí abierto a los demás.  Es un ser con capacidad de acogida y encuentro, un ser que se realiza amando, co-creando.

         ¿Qué es el hombre y cuál es el sentido de la educación y nuestro sentido como profesionales vinculados a ella? La respuesta debe tenerla cada cual pues no hablamos de realidades ajenas o distantes; por lo mismo, cada cual es responsable de su pensar, decidir y actuar frente así, al Universo y los mundos que hemos creado en él y, por sobre todo, frente al educando que estamos formando.


2.3  LAS FASES DEL PROCESO EDUCATIVO

                Desde la perspectiva de una pedagogía educativa que tiene presente a la persona humana como un todo indivisible, podemos distinguir fases que siempre involucran ese todo y trabaja colaborativamente con los demás, en una convivencia en paz. Así, el pedagogo debe saber crear situaciones educativas, que impulsen integralmente el proceso educativo, en sus distintos aspectos:


2.3.1  Primera fase: Preparación para vivir el encuentro

                Causa de muchos desvíos de la existencia y despersonalización de la misma, es la carencia de un sentido por el cual vivir.  Deambulando por la vida, sin una dirección, sin un proyecto de ser, actuamos reactivamente. El desinterés, desgano, acidia, aburrimiento van disminuyendo cada vez más las energías que necesita toda persona para configurar un modo de ser que enfrente los retos u obstáculos que le presentará la vida y los propios errores que debemos salvar para realizarnos.  Sin energías, sin creatividad, sin un para qué vivir, no estaremos en condiciones de fundar ámbitos de fecundidad necesarios para crear el ambiente educativo y el encuentro pedagógico.

                Mis decisiones trascienden mi ser; mis errores o aciertos no sólo me afectan a mí sino a otros; no soy un ser aislado, cerrado, sino abierto y actuando sobre otros seres. Es más, dada la naturaleza de nuestra realidad, descubriremos más tarde o más temprano, que sólo nos realizamos en el encuentro. Sin desarrollar la capacidad de encuentro, no seremos capaces de atender a la verdad de la realidad, ni descubrir la belleza natural como tampoco recrear la belleza de la obra de arte y valorar al artista, tampoco tendremos la fuerza de se para actuar correctamente, a pesar de los obstáculos, ni la sensibilidad para amar al semejante… Si queremos enseñar las ciencias, las artes, las tecnologías, la naturaleza y el ser humano, lo trascendente, debemos aprender a crear ámbitos de convivencia fecundos; por ello, educar para el encuentro debe ser uno de los propósitos centrales de todo quehacer formativo.

Educar la capacidad de encontrarse, requiere enseñar, es decir, ocasionar situaciones que permitan:

a) Distinguir entre objetos y ámbitos: Si trato las realidades ambitales y las cosas u objetos del mismo modo, confundido, valoraré lo que es útil y despreciaré o rebajaré la dignidad de lo valioso. Las cosas son asibles, utilizables, canjeables, a-personales, tienen precio; las realidades ambitales, en cuanto personales, deben requieren ser acogidas, valoradas como tales. Un objeto –un piano- puede ser elevado a realidad ambital, en la medida que la persona lo “habita”: esa interpretación musical que extraigo de “mi piano”, ese regalo que representa un momento único de mi vida, nuestro hogar…, nuestra Universidad…

b) Distinguir hecho de acontecimiento: Un hecho es un dato observable, medible, encasillable en un espacio y tiempo. Un acontecimiento es un algo que nos acontece, que nos impacta, que conmueve nuestro ser, que no nos deja indiferentes, sino conforma la historia de nuestra existencia. Para captar la diferencia entre hecho y acontecimiento, debo captar su sentido.  Para algunos, entrar a la Universidad puede ser un hecho; para otros, un acontecimiento…

c) Distinguir significado de sentido: El significado lo da la comprensión abstracta de los conceptos. El significado lo encuentro en un diccionario. Así, si sé lo que significan los conceptos “mi”, “padre”, “muerte”; es claro que tendré claro el significado de la frase “murió mi padre”; pero no el sentido tan distinto que tiene esa misma frase dicha en dos personas cuyas vidas han sido entretejidas de muy diversa forma según él sentido que ha alcanzado en ellas la presencia de su padre...

d) Distinguir entre producto y obra: Un poeta no produce o hace poemas; los crea. Los productos pueden reproducirse en forma automática. Un producto requiere sólo de la técnica que requiere su producción. Cada creación, en cambio,  es única; expresa un momento único de un ser también único; lo expresa; lo extiende en el tiempo…  El poema “Éramos los elegidos del sol” de Huidobro, surgió en un momento irrepetible y es, por lo mismo, irrepetible”

La creación transfigura la realidad en un sentido de belleza, intimidad o religiosidad: el palo de escoba para el niño se transforma en su caballo; la casa humilde en una morada –hogar; el pañuelo en un símbolo de amor…


2.3.2 Segunda fase: Recreación y encuentro

Es posible crear formas de unidad profundas y fecundas que no implican un apoderamiento o uso de la realidad o de las creaciones realizadas por otros; sino por el contrario, requieren de nuestra actitud de respeto, entendimiento creativo y no por ello manipulación o lejanía. Refiriéndose a esto, Alfonso López  Quintás dice: “Una vez vivida esta experiencia, verás con toda nitidez que la libertad y los cauces normativos se complementan cuando se vive de forma creativa; no se oponen”. (“Cómo lograr una formación integral”. Ed. San Pablo. Madrid 1996; Pág. 46).

     Respeto e inspiración se unen cuando vivimos desde y hacia lo profundo, lo valioso, lo fecundo...cuando somos capaces de abrir nuestro entendimiento, nuestro “corazón” para otra realidad que me solicita o inspira… Para acoger una obra o una realidad ambital, debo re-crearla, vivenciarla, interpretarla, hacerla íntima hasta que reviva en mí. La obra renace gracias a mí y a su vez me potencia, inspira, realiza. Es una experiencia reversible: “voy en busca de una obra y la configuro en virtud del impulso que ella misma me otorga” (Ibíd. Pág. 46). Esta experiencia es requisito para existir en plenitud los ámbitos personales: amorosos, artísticos, científicos, éticos, religiosos, etc. Se trata de ser capaz de llevar a cabo la experiencia de encuentro: experiencia reversible que se das entre seres personales; entreveración de almas; diálogo. El encuentro me apela, me suscita, me inspira…voy al encuentro no bajo el esquema dices-efectúo o actúas-padezco sino co-participamos, co-creamos, nos invitamos, hacemos nuestro, colaboramos. Por ello el encuentro requiere de amabilidad versus violencia, confianza versus temor; valoración versus abuso.

     La finalidad educativa, o en lenguaje de moda “competencia” de todo educador, debe ser “enseñar a fundar ámbitos fecundos de recreación y encuentro. A lo largo de la vida descubriremos que cada realidad (nosotros mismos) no somos cosas sino ámbitos, posibilidades que se abren y ofrecen una riqueza insondable de posibilidades a la mirada inspirada.

2.3.3 Tercera fase: Aprender a usar el lenguaje en toda su fecundidad

     El lenguaje no es sólo un medio para comunicar algo; tampoco encontramos en esta función su mayor energía ni su fuerza formativa.

     El lenguaje crea ámbitos: Ámbitos de belleza, de acogida, de bondad, de religiosidad. Por lo mismo, un lenguaje impulsado por el odio o por el afán manipulador se autodestruye porque anula toda posibilidad de encuentro. De ahí el cuidado con el uso de los llamados “términos talismanes” o “esquemas dilemáticos” que prejuzgan en la medida que están vacíos de significado y sentido; buscando el poder y para ello escisiones arbitrarias, simplificaciones falsas en una mirada superficial de la realidad. La creación de ámbitos, la elevación de objetos a ámbitos, no es posible si se carece de la capacidad de integrar vertientes diversas de la realidad: libertad y compromiso, sacrificio y felicidad, intimidad y expresión, dignidad y servicio; son algunos ejemplos de la unidad de diversos en lo profundo.

     La palabra, la imagen y el silencio son vehículos expresivos del encuentro: Es cierto que cada palabra tiene un significado que debemos conocer pero ese significado debe ser fecundado por nuestras vivencias de encuentro, de tal modo que “den cuerpo” a las realidades ambitales, permitiéndonos comunicarnos y comunicar un sentido único; no sólo comunicar “algo”.

     Necesitamos conocer las palabras guardadas en diccionarios, necesitamos conocer su significado y usarlas para correctamente comunicar algo; pero el lenguaje tiene un sentido superior: puede alumbrar modos únicos y originarios de sentido. Mediante el lenguaje expresamos acontecimientos, pensamientos originarios, credos, sentimientos, poemas, mundos imaginarios y mundos descubiertos…

     Mediante el lenguaje conformamos el armario de nuestra alma, nuestras convicciones, decisiones, hacemos propuestas y re-cordamos. Por ello, cada obra literaria es el fruto del encuentro de un hombre con una vertiente de la realidad, en un momento único de su historia de vida.

2.3.4  Cuarta fase: Cultivar el descubrimiento de los valores que impulsan la vía de plenitud

    La complejidad de nuestro ser, de nuestra existencia, nos lleva a distinguir entre energías que nos encapsulan en un egoísmo que va al mundo ansioso de poder y esas otras energías que me llevan a realizarme en un servicio de amor a los demás.

     Egoísta, me siento centro del universo y toda realidad que se me presenta la considero medio de mis propósitos. Deseo dominar, poseer y disfrutar las realidades que aparecen deseables a mis impulsos de satisfacción. Paradójicamente, la realidad que apetezco para satisfacción de mi ego, me seduce, me fascina. Al adueñarme de estas realidades, al poner el sentido de mi vida en las cosas, al reducir lo ambital a lo cósico, siento euforia, exaltación; pero al mismo tiempo, esta visión del mundo y de mi propia existencia me rebaja, me anula en mi condición personal, me insensibiliza para los valores más nobles, me deja en la soledad de quien es incapaz de encuentro: es el proceso de vértigo.

    Tanto el vértigo como el éxtasis conducen a emociones intensas; pero el primero es la caída del hombre que lo lleva a la pérdida, destrucción de sí. La pasión, las drogas, la velocidad, las sensaciones, son estimuladas al máximo, sin importar cómo ni a riesgo de qué.  Se confunde, entonces, la exaltación con la exultación que es, por oposición, el goce de la auténtica realización personal.



Requiem por un sueño, Cisne Negro; 
son filmes que exponen, magistralmente, la caída del ser humano. 

     El éxtasis emerge desde la vocación de ser, de ser personas que van al encuentro de otras personas y dispuestas a la generosidad, al respeto, agradecimiento, responsabilidad, compromiso, sacrificio de amor. En esta vía de éxtasis, se despliega la sensibilidad para la grandeza de los valores, de los ideales, de la nobleza, lo sagrado, el respeto, la piedad. Es el ámbito de la felicidad, del encuentro; de la apertura a los valores aunque estos nos exijan esfuerzo y no nos ofrezcan placer, posesión, poder. Los valores confieren dignidad a nuestras acciones porque expresan la dignidad de nuestra esencia de ser. Los valores se revelan a quien participa de ellos: quien quiera descubrir el valor de la justicia no debe limitarse a informarse sobre ella, pues sólo sabrá de ella quien la vivencia a través de una vida justa, de actos de generosidad, de fundar vínculos de armonía, equilibrio, colaboración. (Alfonso López Quintás, contempla cinco fases; pues separa la distinción de las experiencias de vértigo y éxtasis del descubrimiento de valores. Nosotros pensamos que es mejor presentarlas integradas, para facilitar su comprensión.)

               En la UNIDAD III, volveremos sobre la antropología de la educación, pero integrándola con el saber axiológico.

CONCEPTUALIZACIÓN FUNDAMENTAL

  1. Unipluridimensionalidad del ser humano, educación e instrucción
  2. Cuerpo y corporalidad
  3. Visiones o concepciones de hombre (distinción fundamental)
  4. Fases del proceso educativo
§  Importancia del encuentro (objeto y ámbito; hecho y acontecimiento; significado y sentido; producto y obra.
§  La recreación como encuentro y la experiencia reversible.
§  El lenguaje como creador de ámbitos
§  El descubrimiento de valores: Vértigo y éxtasis

AUTOEVALUACIÓN
1. Desde una perspectiva pedagógica, analice una situación real (puede ser extraída de la prensa), unipluridimensionalmente.
2. ¿De que forma la ciencia elegida por usted para educar, se relaciona con la unipluridimensionalidad humana? Explique, ejemplifique.
3. ¿Cómo enfrentarían una situación problemática, por ejemplo, drogadicción de un alumno, profesores que poseen una diversa concepción de hombre?
4. ¿Una mirada integral del ser humano y de la educación, supera las contradicciones en que caen las concepciones vistas?  Fundamente, explique y ejemplifique.
5. ¿De acuerdo con as fases del proceso educativo, podría perfeccionar el perfil del profesional que usted deberá ser?


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